miércoles, 12 de junio de 2019

La flor y el bastardo







Tenía una flor en la maleta. Una pequeña flor teñida de amarillo intenso y pétalos cortos finamente adornados por manchas ocres dispersas e imponentes. Aquella se hallaba ciertamente invadida con algo de suciedad y unos cuantos raspones pequeños producto — lamento confesar— de vivir varios días en la penumbra de mi maleta; entre libretas y lápices. Por supuesto, mi intención inicial no fue nunca que la florecilla terminara así, mas me temo que allí la abandoné después de una conmovedora experiencia que, aunque no me atrevo a resaltar con detalles, debo aludir por motivos afines a esta redacción.

Entradas populares