miércoles, 30 de octubre de 2019

Gallos


Cacareaban y cacareaban y no cesaron sus cánticos hasta que, de repente, un pitido extraño los detuvo. Entonces, el hombre tras la pared, quien estaba de oyente de los gallos y lector —frustrado— de un viejo poemario escocés, no pudo evitar escupir al aire un largo y profundo cacareo final









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